El Templo Bahá’í y la Comunidad Bahá’í
Kitab-i-Aqdás, El Libro Más Sagrado
Entre el más de un centenar de volúmenes de Escrituras Sagradas de Bahá’u’lláh, el Kitáb-i-Aqdas reviste una importancia singular. «Reconstruir el mundo entero» es la misión y el desafío de Su Mensaje, y el Kitáb-i-Aqdas constituye la Carta de la futura civilización mundial que Bahá’u’lláh ha venido a erigir. Esta edición, especialmente cuidada, incluye algunos textos revelados por Bahá’u’lláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas, respuesta y preguntas, la sinopsis y codificación de las Leyes y Disposiciones, y un compendio de notas.
El Secreto de la Civilización Divina
Fue escrito por ‘Abdu’l-Bahá en 1875 y publicado anónimamente por primera vez en Bombay en 1882. Propone la necesidad de insertar el principio de solidaridad entre la racionalidad técnica y la ética en el seno de toda autoridad política, y sienta los requisitos previos para una civilización y progreso auténticos. El lector podrá encontrar una perspectiva renovada de los clásicos temas de la teoría del gobierno y de la administración como la seguridad jurídica, las funciones de la opinión pública, el reparto de poderes, la justicia económica, la relación entre la religión y el estado, y el uso ilegitimo de la demagogia y la retórica.
‘Abdu’l-Bahá ‘Abbás – Selección de Escritos
El Orden Mundial de Bahá’u’lláh
En las siete cartas reunidas en este volumen, Shoghi Effendi analiza temas relativos al orden mundial, un objetivo primordial de la Fe bahá’í. Con gran energía y claridad, enumera las causas que han llevado a la humanidad a la difícil situación en que se encuentra actualmente, y presenta las enseñanzas de Bahá’u’lláh, que son la únicas que tienen el poder de dar paso a una nueva era de paz y unidad. Las cartas retan a la humanidad a esforzarse por alcanzar una meta común, «la meta de un nuevo Orden Mundial, divino en su origen, omnímodo en sus alcances…» Shoghi Effendi nos invita a ampliar nuestras lealtades, a subordinar nuestros intereses nacionales a «las imperativas exigencias de un mundo unificado» y a «disponernos, resueltamente y sin reservas, a desempeñar nuestro papel, por pequeño que sea, en éste el mayor drama de la historia espiritual de la humanidad».


